Los gatos en la literatura
Autor
Joana Jacob
Publicado el

Si existe un animal que sea enigmático, tierno, arrogante, imperturbable, todo al mismo tiempo, ese es el gato. Con su elegante y curioso andar, los gatos han cautivado a la humanidad desde el principio de los tiempos, al grado de que civilizaciones enteras los han relacionado con deidades y los han venerado con merecidos honores. Quien tiene un gato en casa, sabe perfectamente quién es “su majestad” bajo ese techo. Dentro del universo literario, los gatos también han fascinado las mentes de diversos escritores, quienes los han convertido en protagonistas de hilarantes historias plasmadas en novelas, cuentos o poemas. A continuación, presentamos tres obras literarias en las que los gatos se adueñan de la pluma del escritor y de la fascinación del lector.
Soy un gato, Natsume Sōseki
También traducida como Yo, el gato, esta novela del escritor japonés Natsume Sōseki fue publicada originalmente en 1906 y tiene la peculiaridad de que no solamente el personaje principal es un gato, sino que la historia misma está contada por el gato, del cual no podemos dar su nombre porque “todavía no tiene nombre”. El hecho de que la narración se efectúe desde una perspectiva no humana, hace precisamente que la condición humana se vuelva objeto de burla, pues este curioso gato cuestiona y juzga todo el tiempo el comportamiento de los humanos y descubre que son ridículos, egoístas y crueles. Además, esta obra conlleva una interesante crítica social al Japón de aquellos años en la que resalta el afán de su cultura por admirar a otras y dejarse influir por ellas, refiriéndose a la culturas de Occidente, particularmente a Estados Unidos.
El libro está lleno de situaciones graciosas, por ejemplo, el hecho de que el minino nos considere imprácticos por caminar en dos patas o de que le parezca inaudito que no sepamos disfrutar de trepar a los árboles. Por supuesto, desde el punto de vista de este felino los humanos somos seres inferiores a los gatos (pero eso ya lo sabíamos, ¿no?) y confía en que un día no muy lejano serán los gatos quienes gobiernen el mundo.
“La entrada en religión de Teodoro W. Adorno”, Julio Cortázar
Este cuento del escritor argentino Julio Cortázar se incluye en el libro Último round, publicado en 1969, y relata la historia de cómo un gato negro aparece por un sendero y decide adueñarse tanto de la casa a la que llega como de la compañía de la pareja que la habita. La narración retrata el tipo de vínculo que se establece entre un gato y un humano, en la cual está de por medio y sin ser negociable la libertad del gato, que va y vuelve a su antojo. Un dato curioso sobre este cuento es que el nombre elegido para el gato hace referencia a un importante filósofo alemán, Theodor W. Adorno, cuyas propuestas filosóficas se centran en una teoría crítica a la sociedad moderna y a la cultura de masas. El cuento da un giro de tuerca bastante gracioso con el cual se entiende por qué Teodoro “entra en religión”. No diremos en qué consiste para que se animen a leerlo.
“A un gato”, Jorge Luis Borges
Publicado en 1972 en el libro El oro de los tigres, este breve pero profundo poema describe de manera magistral la naturaleza de los gatos, así como el modo en el que ellos nos permiten acercarnos para crear un lazo afectivo humano-gato. El poema tiene la estructura de un soneto y aborda el tópico de cómo el humano busca al gato y pretende penetrar en su secreto gatuno sin que tenga mucho éxito, con lo que logra aumentar el misticismo ya de por sí atribuido a los felinos.
Y tú, ¿conoces más creaciones literarias que hablen sobre estos hermosos, esponjosos y suavecitos compañeritos de vida?
Fuentes
Borges, Jorge Luis. (1972). El oro de los tigres. Emecé.
Cortázar, Julio. (1969). Último round. Siglo XXI.
Sōseki, Natsume. (2021). Soy un gato. Alianza.

¿Y si un personaje saliera de la pantalla? Un análisis sobre diégesis, cine y ficción en la obra de Woody Allen.

Más allá del escenario, algunos rockstars encontraron en la literatura otra forma de conectar con el arte.