¿Cómo se utiliza el término genealogía en la filosofía?
Autor
Joana Jacob
Publicado el

Todos hemos escuchado la expresión “árbol genealógico” y de inmediato pensamos en nuestros antepasados, en aquellas personas que sí conocimos, como nuestros abuelos, así como en aquellos que ya no pudimos conocer, pero que sabemos que existieron en algún punto de nuestra historia familiar. Si analizamos con cuidado el papel que el término “genealógico” desempeña en tal expresión, resulta evidente que su significado se relaciona con remontarse hacia un origen. El diccionario de la RAE define “genealogía” como: “origen y precedentes de algo”. Las entradas restantes –“serie de progenitores y ascendientes de una persona”, “ascendencia de un animal de raza”, “documento en que se hace constar la genealogía de un animal de raza”– revelan algo curioso: todas ellas parecen inclinarse hacia un aspecto biológico.
Con tales definiciones, no habría razón alguna para objetar que el significado de “genealogía” sea otro que “origen”. No obstante, el filósofo alemán Friedrich Nietzsche en La genealogía de la moral le da un uso un tanto distinto. Al leer el título de esta obra, lo primero que pensamos es que el texto se remontará hacia los orígenes de la moral, sin embargo, el propio autor aclara que el origen de la moral no es lo que le interesa, sino que lo que realmente le importa es el “valor” de la moral. En este sentido, ¿cómo se utiliza, entonces, el término “genealogía” en la filosofía? ¿De qué manera se relacionaría el “valor” con el “origen”?
Dos pensadores que han reflexionado acerca del término genealogía son Friedrich Nietzsche y el filósofo francés Michel Foucault. Ambos piensan la genealogía de modo muy similar, no como la búsqueda del origen de las cosas, sino como las condiciones de posibilidad en las que las cosas emergen. En otras palabras: la genealogía para ellos tiene que ver, más que con el surgimiento de las cosas –y con cosas nos referimos a todo aquello de la realidad que nos rodea, como la moral, las reglas, lo permitido, lo prohibido, etcétera–, con cómo estas cosas adquieren el valor que tienen y por qué las hacemos legítimas. Por ejemplo, la genealogía no pretende investigar de dónde surgieron los conceptos de “bueno” y “malo”, sino que lo que le interesa es saber por qué todos estamos de acuerdo en que algo es bueno y algo es malo y aprobamos lo bueno y rechazamos lo malo. A esto es a lo que llamamos las condiciones de posibilidad en las que emergen las cosas.
En este sentido, la genealogía en la filosofía tiene un carácter crítico, esto es, tanto Nietzsche como Foucault buscan que cuestionemos aquello que damos por sentado, que nos preguntemos por qué aceptamos ciertos preceptos y por qué rechazamos otros. Por ejemplo, la sociedad se rige por leyes que debemos respetar porque, de no hacerlo, caeríamos en un comportamiento ilegal, lo cual implicaría una sanción; pero esas leyes, ¿son justas para todos? ¿Quién las decreta? ¿Acaso no será que se trata de construcciones que resultan convenientes sólo para unos cuantos? ¿O podemos asegurar que todas las leyes son justas para todos los individuos?
Por lo tanto, para Nietzsche y Foucault, tratar de encontrar el origen de las cosas no sería el proceder correcto de la genealogía, sino que su objetivo es hacer notar que es posible que aquello que le otorga validez a ciertos principios que rigen nuestra forma de vida haya surgido en condiciones azarosas y que dichos principios regidores carezcan de una justificación legítima. Por ello es importante cuestionar todo aquello que nos rodea y que nos constituye, pues sólo de este modo seremos capaces de comprender, por ejemplo, si lo legítimo realmente es válido.
Fuentes
Foucault, Michel. (1992). “Nietzsche, la genealogía, la historia” en Microfísica del poder. Ediciones de La Piqueta.
Nietzsche, Friedrich. (2005). La genealogía de la moral. Alianza.
Real Academia Española. Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.4 en línea]. Disponible en <https://dle.rae.es>

Tres obras literarias en las que los gatos son protagonistas y revelan, con humor y misterio, la forma en que los humanos se relacionan con ellos.

¿Y si un personaje saliera de la pantalla? Un análisis sobre diégesis, cine y ficción en la obra de Woody Allen.