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Lengua

El papel de los clíticos en la estructura verbal del español

Autor

Frida Juárez

Publicado el

Primer plano borroso de una página de diccionario en inglés, con las entradas “equitation”, “equality” y “Law” visibles.

¿Sabías que en español existe una unidad lingüística que depende fonológicamente de otras y resulta esencial para construir oraciones gramaticales? Se trata del clítico, un elemento “a medio camino entre palabras independientes y morfemas ligados” (Camacho, 1998, p.81), el cual no puede aparecer de manera aislada, pues necesita apoyarse en otra unidad, que generalmente es el verbo. Su uso no es exclusivo del español y también aparece en otras lenguas como el inglés, donde el genitivo ’s funciona como un tipo de clítico que indica posesión.

El término proviene del latín clīticus, que significa apoyarse o inclinarse. Y, a diferencia de otras palabras autónomas, depende del verbo con el que se asocia, afectando tanto su pronunciación como su estructura sintáctica. Por ello, se comporta como un pronombre átono; es decir, carece de acento propio, no puede pronunciarse de forma independiente y se integra fónicamente a la forma verbal, expandiéndola sin constituir una frase por sí misma. 

Cabe destacar que gracias a su carácter inacentuado, los clíticos se ligan siempre al verbo formando con él un único grupo acentual. Sin embargo, su representación gráfica varía según su posición. Cuando preceden al verbo, se llaman proclíticos y se escriben como palabras independientes; por ejemplo:

  • Me preguntó si ya había terminado.
  • Se fue a primera hora.
  • Quería que lo recordaras.

Cuando van pospuestos, se denominan enclíticos y se unen gráficamente al verbo como en los siguientes casos: 

  • Dilo tú primero.
  • Está pensando en comprarlo.
  • Se fue arrepintiéndose de la decisión.

Ahora bien, en el español los clíticos corresponden al paradigma átono de los pronombres personales: me, nos, te, os, lo, los, la, las, le, les y el reflexivo se. Estos, además de integrarse morfológicamente al verbo, cumplen una función sintáctica dentro de la oración; por ejemplo, en la oración La vi en la estación, la funciona como clítico acusativo, pues sustituye al objeto directo. En cambio en Le conté lo sucedido a Marta, el pronombre le actúa como clítico dativo, ya que se refiere al objeto indirecto. Ambos dependen del verbo, pero su función gramatical cambia de acuerdo con el papel que desempeñan dentro de la oración.

Sin duda, podemos darnos cuenta de que el verbo en español, más allá de su raíz y flexión, también es capaz de incorporar información adicional en su propia forma –mediante los clíticos–, lo que contribuye a enriquecer su estructura sin que ello implique la formación de una unidad oracional independiente.

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