Habíamos muchas personas: la personalización de un verbo impersonal
Autor
Astrid P. Rosas
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Existen verbos en español que bajo ninguna circunstancia –o solo en muy pocos contextos– admiten la presencia de un sujeto, ya sea tácito o explícito. A este grupo de verbos se le conoce como impersonales. Algunos ejemplos claros son los verbos meteorológicos como llover (Hoy llovió mucho) o nevar (En la Ciudad de México nunca nieva); sin embargo, también hay otros verbos que, aunque estrictamente son impersonales, en el uso diario y cotidiano adoptan un sujeto. Este es el caso del verbo haber.
Haber es un verbo impersonal y transitivo, es decir que no admite sujeto y se usa únicamente con objetos directos. Esto implica que en una oración como Hay una persona en la fila, la persona no es el sujeto, sino el objeto directo; aunque pudiera parecer que hay concordancia, no es el caso. Esto es mucho más claro cuando el objeto directo aparece en plural y esa falsa concordancia ya no genera confusión: Había muchas personas en la fila. En esta oración el verbo aparece en singular y el objeto directo en plural, y esto es posible, nuevamente, debido a la naturaleza impersonal del verbo, gracias a la cual no hay exigencia de concordancia.
No obstante, en la actualidad es común leer o escuchar cosas como: Habían muchos niños en el patio o, incluso, habíamos muchos pacientes en la sala de espera, donde la concordancia es más que obvia, por lo cual el que antes era el objeto directo pasa a comportarse como sujeto. Según la Nueva gramática de la lengua española de la RAE y la ASALE, este fenómeno ha ido creciendo tanto en Europa como en América, y no se limita a contextos informales o populares, puesto que se pueden encontrar estas construcciones incluso en textos periodísticos y obras de escritores consolidados y respetados como Mario Vargas Llosa (§41.6).
Pero ¿a qué se debe el uso tan extendido de este elemento? La Nueva gramática indica que puede deberse a que los hablantes asimilaron el verbo haber al paradigma de otros verbos como existir o tener lugar, que sí requieren de un sujeto (§41.6c). También hay una razón de índole social, pues pareciera que el uso del verbo en primera persona plural indica la necesidad del interlocutor de verse explícitamente implicado en el evento: Habemos muchas personas afectadas. Asimismo, pudiera tratarse únicamente de que los hablantes reconocen que la gran mayoría de verbos requieren un sujeto que concuerda con el verbo para formar una oración gramatical y correcta, no precisamente de manera consciente sino gracias a la habilidad lingüística innata de reconocer paradigmas –de manera similar a lo que sucede cuando se conjugan verbos irregulares siguiendo el paradigma de los regulares: imprimido, rompido, etcétera–.
Ahora bien, ¿se debe o no evitar su uso? La gramática indica que, sobre todo en España, estas construcciones sí están muy estigmatizadas, por lo que se recomienda optar siempre por la versión impersonal, que es la “correcta”: Había muchas personas interesadas. Sin embargo, no está de más recordar que hoy en día los estudios lingüísticos tienen un giro descriptivo y ya no tanto prescriptivo e impositivo. La tarea de la comunidad dedicada a los estudios gramaticales es investigar las causas y documentar lo que sucede en el contexto de los hablantes reales. Así, lo más probable es que la personalización de este verbo impersonal siga expandiéndose, dado que ya de por sí va a la alta, sobre todo en la oralidad; y se espera que las esferas de la lengua formal sean las que pongan más resistencia, pues se suelen regir por las normas gramaticales reguladas.
Referencias
Rae y asale. (2009). Nueva gramática de la lengua española, vol. 1. Espasa.

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